Inconfesable

erotismo certificado

Inconfesable transacción

 ¿Alguna vez he escrito aquí sobre creatividad? Sí, me temo. Pero casi seguro que no lo he hecho sobre servicios sexuales. Claro que, ¿por qué habría de hacerlo? ¿que tiene que ver la creatividad con el Sexo? O, según la coloquial expresión, ¿que tiene que ver el tocino con la velocidad? Bueno, diría que en realidad sexo y creatividad están muy relacionados (como la velocidad y el tocino) y que ya tardaba en escribir -aquí- sobre ello. Porque la auténtica creatividad (sí, también hay sucedáneos) es provocación y subversión, audacia, instinto, incertidumbre y peligro: como el sexo, o casi. Lo del “sexo seguro” podría considerarse incluso un oxímoron (significativa combinación de palabras de significado opuesto, como el famoso “crecimiento negativo”, última novedad parida por las “ciencias económicas”, éste último también un oxímoron, y de órdago).*

Aunque quizá tenga bastante menos que ver con el sexo “comercializado”, pues todo lo comercializado en realidad se desvirtúa, igual que se pierde la virtud de las señoritas que ofrecen sus valorados servicios.

El sexo es creativo en sí mismo, pero también es procreativo (o pro-procreativo) porque promueve la procreación si no se inmiscuyen tecnologías preservativas, claro. Y si no fuera tan divertido y de necesidad tan imperiosa probablemente la raza humana se habría extinguido hace mucho. Pero las artes creativas, como la escritura, no llegan tan lejos; escribir se puede considerar, todo lo más, un acto creativo, porque enlazas elementos (palabras e ideas) con más o menos acierto e ingenio, para crear frases e ideas nuevas. Por lo tanto escribir sobre sexo puede considerarse doblemente creativo, porque es un acto creativo acerca de otro acto creativo. Y tienes que vencer prejuicios, vergüenza… y echar mano de recursos apolillados, porque las ideas “creativas” sobre el sexo tienden a guardarse en las penumbras del subconsciente, para que no molesten.

Arte erótico

Como sucede con las ideas más radicalmente creativas-subversivas, de las que no puedes hablar abiertamente con cualquier conocido (imaginen con un desconocido), el negocio del sexo es una forma de transacción inconfesable. Porque nada menos que estas señoritas venden su tiempo y talentos (eróticos) a cambio de una remuneración. Por supuesto, no es lo mismo que un empleo ordinario, nada sospechoso de pecado, en el que normalmente por mucho menos dinero los empleados se dejan humillar por sus superiores y clientes, pero -eso sí- se les puede denunciar si te tocan el culo o el jefe te insinúa algo sexual.

A los aficionados a criticar y ver la paja en el ojo ajeno podrá parecerles (unas líneas más abajo) que escribiendo este texto también me estoy prostituyendo. Pero lo cierto es que escribir esto me reporta más que dinero: me ejercito en la escritura creativa, doy vidilla a mis conexiones neuronales, me planteo con franqueza algunos principios éticos y me deleito la vista mientras busco (con exclusivo afán profesional) algunas imágenes con las que amenizar este texto.


Total, que además de divertirme escribiendo esto, las palabras sexobellezas femeninas, e incluso Barcelona, son mejores tags y anchor text para un blog que las habituales (y aburridas) palabras, más propias del ramo del coaching o del marketing. Un blog que está dedicado, aunque a veces no lo parezca, a la rara y subversiva creatividad. Todo sea por una buena y noble causa.

* ¿de verdad debería la economía ser considerada una ciencia? ¿no sería más lógico considerarla un especial tipo de arte escénica-ilusionismo? O una mancia, por lo de los pronósticos económicos sin ningún fundamento, expresados mediante un lenguaje críptico-esotérico propio de iniciados.

 

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