Pirámides sin cimientos

El asombroso desarrollo del mundo moderno ha propiciado que sofisticadas tecnologías y una avanzada ingeniería (financiera) permitan construir colosales pirámides sin necesidad de cimientos ni ningún tipo de fundamentos sólidos.

Estas magníficas pirámides pueden ser de tamaños y estilos muy variados y recibir nombres también distintos.

Uno de estos nombres es esquema Ponzi, inversión fraudulenta que implica el pago de intereses a los inversores a partir de su propio dinero invertido o del de nuevos inversores. Esta estafa consiste en un proceso en el que las ganacias que obtienen los primeros inversores son generadas por el capital aportado por ellos mismos o por otros nuevos inversores, que son tentados por las promesas de beneficios extraordinarios. El sistema funciona mientras pueda crecer el número de “inversores”.

Por supuesto, no hace falta echar mucha imaginación para ver que algunos esquemas económicos totalmente aceptados como válidos son en realidad algo muy parecido a estos esquemas piramidales. Es el caso de los sistemas de Seguridad Social, que podrían tener los días contados, pues ya no parece necesaria tanta mano de obra como ayer, el incremento de demanda no crea empleo en la misma proporción, ni el aumento de población implica aumento de cotizaciones (que además son cada vez más raquíticas). Casi resulta sorprendente que los excelentes economistas y asesores que contratan los gobiernos no lo vean tan claro como parece.

-¡OK Madoff! ¿De dónde sacó la idea de pagar a los inversores mas antiguos con el dinero de los nuevos?- Madoff: -Del sistema de la Seguridad Social-.


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