El consumidor inteligente

Por Alberto Montiel

Sé que el título puede parecer un oximoron, pero no lo es, porque verdaderamente podemos consumir con inteligencia. A fin de cuentas, es muy dificil que no seamos consumidores en uno u otro momento, a no ser que sobrevivamos aislados en algún lugar extremadamente remoto (en cuyo caso sería improbable que estuvieran leyendo este articulo, pues no tendrían conexión a internet, ni siquiera por 3G).

 Vayamos al grano; al actuar como consumidores conscientes debemos considerar el gasto (de tiempo y dinero) en educación (reglada o autodidacta),  cuidado de la salud, y en mantener relaciones sociales emocionalmente sanas y enriquecedoras (¿quien ha dicho que sean totalmente gratis?), por encima del consumo de bienes materiales, que además, a partir de un mínimo necesario crea más dependencias y frustraciones que satisfacción (efímera, por otra parte).

El consumo inteligente de estos bienes intangibles puede diferenciar a las personas de modo mucho más significativo que la riqueza material. Porque estos conocimientos y experiencias contribuirán a que una persona se sienta libre, razonablemente segura, capaz de enfrentarse a situaciones que para otros serían catastróficas; por encima del hecho de disponer de dinero en abundancia en una cuenta bancaria, propiedades, o títulos académicos (especialmente cuando ya olvidó los conocimientos que pudo, o no, haber aprendido en el proceso de obtención del título).

 Es más bien el entrenamiento mental a que se ha sometido, empleando en diversidad de situaciones sus inteligencias multiples, racional, emocional, social, creativa, intuitiva, etc., lo que aportará la diferencia significativa. Y más aún, cuanto más nos adentramos en la sociedad de la información y el conocimiento, y las empresas más valiosas son, cada día más, las que comercian con bienes intangibles, como la información, los seguros, las finanzas.

 Y si creen que estas afirmaciones se adelantan a nuestra época, consideren que esto ya lo tuvieron claro algunos de los más grandes visionarios del mundo de la Segunda Ola (la del desarrollo industrial), como Henry Ford, nacido 101 años antes que yo, y que expresó algo muy parecido: “Si el dinero es tu esperanza para lograr independencia, nunca la obtendrás. La única seguridad real que una persona tiene en este mundo es su caudal de conocimientos, experiencia y habilidades”.

 Estas reflexiones forman parte de la supuesta dicotomía entre el Ser y el Tener, convertida en filosofía de vida por grupos tan distantes en tiempo y espacio como los estoicos griegos o los downshifters usamericanos.

Pero no se atormenten, amigos lectores, pues después de todo, aunque el deseo de abundancia y de poseer objetos parece ser algo innato y propio de todas las culturas, en el mundo moderno occidental nos presionan demasiado como para resistirse eternamente (y especialmente en ciertas fechas).

Recordemos que “la elección más sabia se encuentra -casi siempre- en el camino del medio”. Pero, ahora la pregunta es: ¿donde está el medio?

Para ampliar (aún más) la información: Frugalidad plena

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